martes, 1 de noviembre de 2016

Novedad



Estás justo a mi lado, tan cerca que podría lacerarte con la mirada, tan seguro de saber que voy a hacerte daño que eso te hace indestructible.

Paso la yema de mis dedos por las arrugas de tu cuello y empiezo a dibujar un mapa que no encajaría en ninguna otra parte, mientras tu boca emite estúpidas historias que simplemente hacen mover mi lienzo y rompen sin piedad la idealización tuya que mi mente había necesitado crear hace un momento.

¿Por qué insistes en hacerme parte de tu mundo? ¿Por qué insistes en arruinar la perfección de recordar a un extraño? ¿Por qué no logras entender que lo que más me gusta de tu cuerpo es tener la certeza de que no voy a verlo dos veces?


martes, 25 de octubre de 2016

Rutina matutina



Levantarse por el lado izquierdo de la cama, sentarse frente a la ventana con la esperanza de que algún vecino haya decidido demoler su casa sólo para cambiar un poco el paisaje que ves todas las noches antes de dormir.

Mirarse al espejo con los ojos fijos en las rodillas imaginando miles de posibles combinaciones de rasgos con los que tu rostro pudo haber amanecido hoy.

Caminar por la calle deseando de una forma casi compulsiva que algún extraño te dirija la palabra y poder presentarte con un nombre diferente al tuyo.

Caminar, caminar y caminar mientras tus pasos evitan las grietas de siempre y te das cuenta que el único que no ha cambiado sos vos.

sábado, 6 de agosto de 2016

Final perfecto

Antes de sentarme a escribir, pienso en el final de la historia que ni siquiera he tenido la valentía de comenzar
Pienso en el final perfecto, en esa última palabra que pronunciarán tus delgados labios mientras me lees susurrando, porque no sabes hacerlo de otra manera

Pienso en ti y en el final perfecto que no me he atrevido a escribir entre nosotros
 por temor a no poder recordar tus dientes separados que se asoman tímidos entre esa sonrisa de medio lado, incitándome a ceder una vez más ante mis bajos instintos

Estoy en la silla de cuero negro que tanto te gusta, con el pleno objetivo de imaginarte, de tratar de entender ese sempiterno deambular tuyo por cada espacio de mi mente
que me da a cuenta gotas la felicidad fingida a diario con los que creen interesarme.

Pienso en ti porque nunca podré escribir un final perfecto si siempre me hago consciente en este punto de la historia que no existes.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Ayer


Ayer pude ver de nuevo sus manos frente a las mías,
no estaban sobre mí, pero al menos las veía.
Las veía sujetas a una simple taza de café que no había hecho nada para merecer la envidia que le tuve en ese momento.

Ayer pude quedarme horas con la mirada fija en sus dientes separados
 que no paraban de moverse por pronunciar cientos de historias que a ninguno de los dos parecía importarle en lo más mínimo.

Ayer pude dejar a un lado la costumbre de argumentar el porqué el color azul oscuro siempre será mi preferido con palabras que alguien más ha escrito.

Ayer pude descifrar el motivo de la próxima despedida a la persona
en la que llevo meses tratando de encontrarlo.

Y se reía, se reía sabiendo que con él, la palabra fidelidad era un simple sustantivo que no tenía cabida en mi vocabulario.


Mierda, ayer pude recordar que existes.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Excusa




Poné a sonar el tocadiscos y que el juego comience otra vez.

Hoy se me viene en gana llamarme Violeta y decirte que soy adicta al rock n' roll, mientras tomo ese último sorbo de cerveza que, por cierto, ayer decidí dejar
Voy a negar haberme entregado a cualquier otro bajo la purita cadencia de un buen jazz, aunque el mismo Satchmo parezca haber desgarrado mi espalda la noche anterior
Voy a fingir que es la primera vez que hago esto y que nos parecemos hasta en la forma de hablar.
Bailemos mientras me preguntás acerca de mis obsesiones y yo simulo que me importa algo más que mis propias respuestas 

Vamos, date prisa que mañana tengo otra cita y no puedo esperar a conocerme de nuevo a través de la excusa de conocer a alguien más. 
























lunes, 18 de enero de 2016

Inmortalidad

Yo que te revivo, que te insulto, que te brindo la margarita desplomada
Yo que soy fuente de tu melancolía, que traigo danzas del cielo.
Yo que te reparo, ¿Cuándo vas a torturarme otra vez a salivazos?
¡Cuándo! ¿Cuándo vas a llamarme golondrina y puta?
¿Cuándo vas a condenarme? ¡cuándo!
Mira que el reloj avanza y ya no juego con los duendes;
Mira que el reloj avanza y yo sigo acechándote en la luna;
Mira que el reloj avanza y cada vez veo más sincera mi silueta ante el espejo.
Si te demoras, si tus pasos se hacen torpes y no me encuentras, vas a quedarte ciego
Si no regresas ahora, miserable; idiota; imbécil; cobarde, voy a perderme en el olvido.
Pero no importa, anda, bésame otra vez, imagíname agazapada en tu sombra,
Imagíname para poder inventarme, ajústate a mi cintura, agita mis montes,
Mis llanuras y la inmensidad de mis abismos...Vuelve, sé mi animal,
Vuelve y atraviésame al compás del jazz
Y a la mañana siguiente, me pareceré a tus sueños de la infancia
Vuelve, vuelve, pondremos tu sinfonía en el fonógrafo para siempre,
Vuelve con tus labios infieles y júrame que aún existo,

Te prometo, loco mío, la inmortalidad en mis recuerdos.

viernes, 8 de enero de 2016

Eterno espectador

Y caminás con rumbo hacia esas cuatro paredes, que, el diccionario parece definir como hogar.
Como de costumbre, es domingo y tomás la ruta más corta para evitar el contacto con la parvedad de ilusiones que suelen contagiar las personas cuyas fuerzas quedaron atascadas en el quinto día de la semana.

Mirás hacia abajo y tus pies parecen haberse independizado del resto de tu cuerpo, ahora ellos están danzando sobre una baldosa gris de un parque de cualquier ciudad, mientras vos... vos no podés hacer otra cosa que mirar; mirar a las personas que se parezcan a vos; mirar las figuras del humo de tu cigarrillo; mirar las grietas del suelo que no querés pisar; mirar las sombras que vas dejando en el camino; mirar el reflejo de tu color preferido sobre los objetos; mirar las líneas del libro que se asemeje a tu vida; mirar la escena de una película que vos ya habías vivido... Y así, ser un eterno espectador, pero un espectador a medias, porque por más que querás nunca tendrás una mirada del mundo que venga de otros ojos que no sean los tuyos.