No quiero ponerle nombre a esto porque sé perfectamente cómo va a terminar.
No quiero ponerle nombre a esto porque vamos a empezar a mentirnos, a fingir que somos felices cuando en realidad el resto del mundo se convertirá en la esperanza y yo la rutina a la que regresas cada día resignado.
No quiero ponerle nombre a esto porque vas a pensar en todas las cosas que te estás perdiendo aunque en el fondo sepas que no las harías así no estuvieras conmigo.
No quiero ponerle nombre a esto porque me convertiría en un logro más para tu lista de pendientes, un trofeo que pronto apreciarás sin asombro.
No quiero ponerle nombre a esto porque sencillamente vamos a descubrir que no somos el uno para el otro... y ahí nos habremos perdido para siempre.