Esta vez no sería igual
ella sabía que los papeles habían cambiado,
ya no sería más una aprendiz
ahora, sin darse cuenta, le estaba enseñando
sí, a él, el despistado de la camiseta de los Rolling Stones;
esa que todos hemos tenido alguna vez.
Lo supo desde la tarde que, juntos, tomaron ese vino en caja.
Tenían toda la ciudad a sus pies,
pero a ella no le importaba la ciudad, le importaba él.
Ella tenía claro que todos somos esencias moldeadas por contextos
y tenía aún más claro que, esa esencia que tenía en frente,
era totalmente opuesta a la suya.
no más némesis, pensaba,
mientras el vino tinto subía por el pitillo hacia su boca.
Cada palabra que ella pronunciaba,
cada Cortázar, Baudelaire o Bukowski que mencionaba,
cada canción que le pedía al guitarrista,
eran como un nuevo universo para él
Y este era el encanto
el morbo hacia lo desconocido, la necesidad de explorarse,
porque sin ser consciente,
ella también había emprendido el viaje hacia el otro;
ese viaje que tanto nos cuesta hacer.