domingo, 12 de noviembre de 2017

Paredes



 Soy culpable, mi amor.

Soy culpable de la tibieza con la que siento esta melancolía, una tibieza que escasamente sirve para escribirte mediocres intentos de palabras que no son más que un par de garabatos sin sentido que no recordarás... porque la memoria siempre busca espejos y aquí solo encontrará paredes.

Sin lugar a dudas, mi amor, soy culpable por no haber comprendido a tiempo que la historia del arte siempre ha sido y será en realidad la historia de los hombres tristes. Y esta melancolía incalculable jamás podrá disfrazarse de tristeza y mucho menos de poesía.

martes, 7 de noviembre de 2017

Twin series




Si usted es de los que alguna vez se ha enganchado con series como X Files, Lost, True Detective y hasta Pretty Little Liars usted debe saber que el arte en general, especialmente el cine y la televisión, es una constante alusión al pasado.

Los noventa fueron una transición entre la serie clásica y el estilo narrativo moderno. En Estados Unidos, Twin Peaks marcó el comienzo de este cambio al crear una interrelación entre el cine  y la televisión. David Lynch y  Mark Frost trajeron por primera vez a la pantalla pequeña los mejores elementos narrativos del cine, una estética oscura y escabrosa que estaba acompañada de una banda sonora compuesta exclusivamente para la serie. Demostraron que era posible hacer arte en la televisión para las masas.

En cuanto a la historia en sí, Twin Peaks no contaba nada nuevo: el asesinato de una adolescente; pero su diferencia radicó en el estilo narrativo. No era como otras series en las que cada episodio se resolvía un caso, sino que consistía en un único misterio que se hacía cada vez más complejo, tal y como ha ocurrido actualmente en series como Pretty Little Liars o The Killing.

Alrededor de este misterio, la trama se fue convirtiendo en un híbrido entre distintos géneros que comenzó como un thriller policíaco al que se van mezclando melodrama, comedia absurda, thriller de terror, entre otros . Hasta ese momento la barrera entre estos géneros era muy marcada, pero a partir de Twin Peaks, otras series decidieron tomar este rumbo, como por ejemplo Lost, una mezcla de drama, amor y misterio o Desperate Housewives que estaba entre amor, misterio y comedia.

Los personajes creados por Lynch y Frost se caracterizaron por ser muy profundos, no había ni buenos, ni malos y estaban cargados de un misticismo que inspiró a series posteriores. El creador de X Files, Chris Carter, reconoció la influencia que tuvo Twin Peaks para la serie, no solo en cuanto a los elementos paranormales y enigmáticos, sino  que evidentemente el agente Mulder es un homenaje al agente Cooper. Otro ejemplo es en Lost cuando la joven Shannon encuentra a Walt y este le habla al revés, cosa que se vio por primera vez en la televisión con el enano que le hablaba de esta forma al agente Cooper en la habitación roja. 


Sin duda, Twin Peaks fue una serie que innovó y marcó un antes y un después en la televisión. Tanto así que regresa 25 años después cumpliendo lo dicho por Laura Palmer en el último capítulo de la segunda temporada ; con la certeza de que la duda sobre quién la mató siempre nos tendrá sujetos al pasado.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Primer acto

Eso, mírame mientras finges tener una conversación en la que tú y tus amigos van a cambiar el mundo.

Mírame que yo voy a responderte con otra mirada que le dará inicio a un juego del que ambos sabemos el final. Un juego en el que vamos a hablar con fervor de ese libro que probablemente ninguno de los dos terminó o  de esa película que tildamos como el reflejo de nuestra existencia, de una existencia que ni siquiera somos capaces de definir y terminaremos disfrazando con una modestia forzada lo que creemos saber del mundo.

Mirémonos hasta encontrar a otro espectador a quien presentarle nuestro papel favorito, porque para nadie es un secreto que ni a ti ni a mí nos interesa lo que venga después de este primer acto en el que ambos simplemente queríamos ser otro.



lunes, 19 de junio de 2017

Memoria fotográfica

Estás como  de costumbre en el lado izquierdo de la cama, con la lámpara amarilla iluminando las páginas de ese libro en el que tienes clavada la mirada. Ese libro que prefieres en francés, no por desconfianza a las traducciones sino porque después vas a querer presumir tu pésima pronunciación citando las pocas frases que aprendas de memoria.

Muerdes compulsivamente el lapicero rojo con el que subrayas párrafos enteros porque en tu cabeza todo el puto libro es importante.
Abres y cierras los dedos de los pies para poder distraer el aburrimiento que llevas más de media hora tratando de disimular.
 Y yo, yo no hago más que mirarte y sonreír al pensar la infinidad de veces que he tenido el lujo de traer este momento a mi mente.
 Llevo años sin verte, pero en mi memoria te he perfeccionado tanto que estoy más enamorada de tu recuerdo que lo que alguna vez estuve de ti.

sábado, 27 de mayo de 2017

Sin nombre

No quiero ponerle nombre a esto porque sé perfectamente cómo va a terminar.

No quiero ponerle nombre a esto porque vamos a empezar a mentirnos, a fingir que somos felices cuando en realidad el resto del mundo se convertirá en la esperanza y yo la rutina a la que regresas cada día resignado.

No quiero ponerle nombre a esto porque vas a pensar en todas las cosas que te estás perdiendo aunque en el fondo sepas que no las harías así no estuvieras conmigo.

No quiero ponerle nombre a esto porque me convertiría en un logro más para tu lista de pendientes, un trofeo que pronto apreciarás sin asombro.

No quiero ponerle nombre a esto porque sencillamente vamos a descubrir que no somos el uno para el otro... y ahí nos habremos perdido para siempre.

viernes, 3 de marzo de 2017

Esa tarde



Él me mira mientras yo estoy moviendo los pies al ritmo de cualquiera que sea la estúpida canción que está sonando en el fondo.

Estoy acostada sobre sus piernas en ese sofá verde y sucio cuya tela nunca he podido describir, y sus manos, que me han moldeado durante años, saben que entrelazándose entre mi pelo es donde deben estar.

Él está pronunciando veinte palabras por segundo porque no conoce el arte de vocalizar, como si tuviera la certeza de que soy la única que puede entenderlo...la única que quiere que lo entienda.

En el fondo él sabe que hace rato dejé de escucharlo, que nos estoy mirando desde afuera porque quiero inmortalizar esa tarde que pronto vamos a intentar olvidar, esa tarde que, para ambos se convertiría en el doloroso recuerdo que lo que nunca fue.

sábado, 28 de enero de 2017

Otra vez




Y aquí estoy otra vez frente la temida página en blanco.

Aquí estoy otra vez ante la lejana ilusión de escribir algo que no esté inspirado en vos. Queriendo disfrazar con exuberantes palabras cualquier vago encuentro reciente y hacerlo significante en mi existencia.
Aquí estoy otra vez en la penosa tarea de inventar personajes para poder olvidar la parvedad de historias en mi vida que valgan la pena contar.

Porque mientras  estás afuera, despojado de esa arrogancia adulta, sorprendiéndote por todo... yo, maldita sea, a pesar del tiempo, todavía no logro sorprenderme por algo que no seas vos.