Yo que te revivo, que te insulto, que te brindo la margarita
desplomada
Yo que soy fuente de tu melancolía, que traigo danzas del
cielo.
Yo que te reparo, ¿Cuándo vas a torturarme otra vez a
salivazos?
¡Cuándo! ¿Cuándo vas a llamarme golondrina y puta?
¿Cuándo vas a condenarme? ¡cuándo!
Mira que el reloj avanza y ya no juego con los duendes;
Mira que el reloj avanza y yo sigo acechándote en la luna;
Mira que el reloj avanza y cada vez veo más sincera mi
silueta ante el espejo.
Si te demoras, si tus pasos se hacen torpes y no me
encuentras, vas a quedarte ciego
Si no regresas ahora, miserable; idiota; imbécil; cobarde,
voy a perderme en el olvido.
Pero no importa, anda, bésame otra vez, imagíname agazapada
en tu sombra,
Imagíname para poder inventarme, ajústate a mi cintura,
agita mis montes,
Mis llanuras y la inmensidad de mis abismos...Vuelve, sé mi
animal,
Vuelve y atraviésame al compás del jazz
Y a la mañana siguiente, me pareceré a tus sueños de la
infancia
Vuelve, vuelve, pondremos tu sinfonía en el fonógrafo para
siempre,
Vuelve con tus labios infieles y júrame que aún existo,
Te prometo, loco mío, la inmortalidad en mis recuerdos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario