lunes, 18 de enero de 2016

Inmortalidad

Yo que te revivo, que te insulto, que te brindo la margarita desplomada
Yo que soy fuente de tu melancolía, que traigo danzas del cielo.
Yo que te reparo, ¿Cuándo vas a torturarme otra vez a salivazos?
¡Cuándo! ¿Cuándo vas a llamarme golondrina y puta?
¿Cuándo vas a condenarme? ¡cuándo!
Mira que el reloj avanza y ya no juego con los duendes;
Mira que el reloj avanza y yo sigo acechándote en la luna;
Mira que el reloj avanza y cada vez veo más sincera mi silueta ante el espejo.
Si te demoras, si tus pasos se hacen torpes y no me encuentras, vas a quedarte ciego
Si no regresas ahora, miserable; idiota; imbécil; cobarde, voy a perderme en el olvido.
Pero no importa, anda, bésame otra vez, imagíname agazapada en tu sombra,
Imagíname para poder inventarme, ajústate a mi cintura, agita mis montes,
Mis llanuras y la inmensidad de mis abismos...Vuelve, sé mi animal,
Vuelve y atraviésame al compás del jazz
Y a la mañana siguiente, me pareceré a tus sueños de la infancia
Vuelve, vuelve, pondremos tu sinfonía en el fonógrafo para siempre,
Vuelve con tus labios infieles y júrame que aún existo,

Te prometo, loco mío, la inmortalidad en mis recuerdos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario