viernes, 3 de marzo de 2017

Esa tarde



Él me mira mientras yo estoy moviendo los pies al ritmo de cualquiera que sea la estúpida canción que está sonando en el fondo.

Estoy acostada sobre sus piernas en ese sofá verde y sucio cuya tela nunca he podido describir, y sus manos, que me han moldeado durante años, saben que entrelazándose entre mi pelo es donde deben estar.

Él está pronunciando veinte palabras por segundo porque no conoce el arte de vocalizar, como si tuviera la certeza de que soy la única que puede entenderlo...la única que quiere que lo entienda.

En el fondo él sabe que hace rato dejé de escucharlo, que nos estoy mirando desde afuera porque quiero inmortalizar esa tarde que pronto vamos a intentar olvidar, esa tarde que, para ambos se convertiría en el doloroso recuerdo que lo que nunca fue.

No hay comentarios:

Publicar un comentario