jueves, 29 de octubre de 2015

Una realidad propiamente ajena

Y otra vez, como de costumbre, estoy frente a ese gran cristal por el que visualizábamos la ciudad. Otra vez, como de costumbre, estoy buscando creación en un caos infinito que yo misma causo,
¿ acaso lo recordás? vos solías emprender cientos de viajes conmigo, siempre a distintos ritmos... aunque nuestro favorito obstinado fue aquel álbum de 43 minutos, que bastaba para tus cadencias aceleradas y las mías, tan suaves que se confundían con el silencio.

¿Acaso lo recordás? Cuántos distintos universos fueron creados, sólo porque se nos venía en gana burlarnos osadamente de la realidad nuestra. La inocencia era tanta que, creíamos saber cuando habíamos regresado a este plano al contar las grietas de mi techo blanco... el número establecido era 14 ¿no?.

Extrañar, constantemente, me ha parecido algo enfermizo, por eso no te extraño, no a vos,  extraño lo que yo era cuando estaba contigo, o al menos lo que inventábamos de mí.  ¿Por qué no volvés? Pero no, no para quedarte, necesito que volvás y saqués de mi caos tus ideas, tu odio al mundo, tus pestañas largas, tus sonidos preferidos, tu respiración casi sin ganas de vivir, tu letra cursiva, tu lenguaje incomprensible y tu pésima escritura de infinitos. Necesito que volvás porque llevo meses intentando crearte ... hasta el punto de estar convirtiéndome en un reflejo tuyo y cuando lo logre, te habré perdido para siempre.


Me demande pas pourquoi je t’aime.

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